Viajar en el tren bala, conocido como Shinkansen, es una de las experiencias más emblemáticas de Japón. Yo hice un recorrido desde Osaka a Tokio, y lo hice tomando la Green Class, la clase más lujosa del tren. Tengo un video en mi canal de Youtube dedicado a esta experiencia por si quieres echarle un vistazo.
La estación: Un aeropuerto en miniatura
Desde el momento en que llegas a la estación, la experiencia se siente extraordinaria. La estación de trenes del Shinkansen es similar a un aeropuerto, con una organización impecable, tiendas, restaurantes y hasta áreas de descanso.
A diferencia de muchas estaciones de tren en el mundo, en Japón encontrarás una variedad de servicios incluso después del filtro de seguridad. Este detalle permite que los pasajeros disfruten de una comida o compren algún artículo de última hora sin tener que salir del área de espera.
El Shinkansen es conocido por su velocidad y eficiencia, pero también por su comodidad. Los vagones son espaciosos y están diseñados para ofrecer una experiencia placentera.
En nuestro viaje, optamos por la Green Class, que es la equivalente a la primera clase. Esta sección del tren ofrece asientos amplios, mesas ajustables y una variedad de funciones que hacen que el viaje sea extremadamente confortable.
Los asientos en la Green Class son muy cómodos. Tienen varias funciones, incluyendo una mesa desplegable que se puede ajustar según tu conveniencia, y un reposapiés que puedes configurar a tu gusto. Además, cada asiento cuenta con una luz de lectura y un pequeño estante para tus pertenencias.
Las ventanas, el ambiente y otras amenidades
Las ventanas del tren son grandes, y ofrecen vistas panorámicas del paisaje japonés. Cada asiento tiene una cortina que puedes bajar si deseas descansar. Lo que más destaca es el silencio y la tranquilidad dentro del vagón. A pesar de la velocidad del tren, el ambiente es sereno, permitiendo a los pasajeros relajarse y disfrutar del viaje.
Los baños en el Shinkansen son otra muestra de la atención al detalle y la calidad del servicio japonés. Están impecablemente limpios y equipados con tecnología avanzada, como inodoros con bidé y mecanismos automáticos para abrir y cerrar la tapa.
Además, el tren cuenta con áreas designadas para fumadores, espacios para cambiar a los bebés y WiFi gratuito, asegurando que todos los pasajeros estén cómodos y conectados durante el viaje.
La experiencia de viaje
Durante el viaje, el Shinkansen se mantiene a una velocidad constante y suave, haciendo que el trayecto sea casi imperceptible. Los anuncios se realizan en varios idiomas, incluyendo inglés, lo cual es muy útil para los turistas.
Aunque nuestro viaje estaba programado para disfrutar de las vistas del Monte Fuji, el clima nublado impidió ver este icónico paisaje. Sin embargo, la experiencia dentro del tren más que compensó este pequeño contratiempo.
Es importante mencionar que los boletos del Shinkansen no son económicos. Nuestro viaje en la Green Class costó aproximadamente $280 por persona. Sin embargo, la calidad del servicio y la comodidad hacen que valga cada centavo.
Los boletos se pueden comprar en la estación, ya sea en taquilla o en máquinas automáticas, aunque es recomendable comprarlos con antelación para evitar problemas.
Curiosidades y consejos
En Japón, es común que las escaleras mecánicas tengan una «etiqueta de pasillo», donde las personas se paran a la derecha y dejan el lado izquierdo libre para quienes tienen prisa. Además, el uso del boleto del tren se extiende al sistema de metro, permitiendo una integración fluida entre diferentes modos de transporte.